Mi mariachi me regaló dos noches y mil mensajes atentos y encantadores. Me regaló su piel oscura y perfecta, su pecho de niño, sus manos cuidadas y sus labios mullidos y suaves. Mi mariachi me cantó (quién sabe porqué, a todos los mexicanos les da por cantar en la cama) y me enseñó armonías y escalas. Es cierto que no lo volví a ver vestido de Peliculas online latino, con el morbo que me daba desnudarlo y probarme su traje precioso, pero mientras me follaba pensaba en todas las españolitas que se conformaron con tomarse una foto con él (tan guapo que es) y yo lo tenía en mi cama, haciéndome subir al cielo, con la energía de los 27 añitos y la entrega sin condiciones ni remilgos del amante más osado, más información.
Se fue el martes en la tarde y lo último que le escuché decir fue un “te quiero mucho” conmovedor y tierno que me sacó mi lado más sensible y a punto estuve de prometerle que en mi siguiente viaje haría una parada en DF para volver a disfrutarlo. Pero eso me lo callé y tan solo le respondí “y yo a ti”, como si fuera cierto que nos quisimos durante dos días. Puede que sí, que fuera verdad, ahora que lo pienso. Una historia de amor que duró tres noches, Peliculas eroticas y corta.
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